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Koolhass mata a Cook

A modo de Pasaje Bíblico, por la importancia del hecho que posteriormente originó Office for metropolitan Architecture (OMA), Rem Koolhaas, ciego de fe, asalta a Peter Cook, sorprendido mientras tranquilo y acomodado tomaba su té (Londres). Esta mesa (de sacrificio), es el proyecto ‘Monumento Continuo” de Superstudio, sobre la que Peter Cook morirá, como padre y representante del movimiento de Arquitectura Utópica. Rem Koolhaas empuña su arma en la mano derecha, su Proyecto Fin de Carrera, ‘Exodus’, con la que ejecutará al tirano que instauró el Reino terrorífico del FlowerPower. A la izquierda, a modo de angelito consejero, se encuentra Elia Zenghelis, mentor y compañero de Rem Koolhaas, antes, durante y después
del ‘asesinato’. Al fondo, como un firmamento de esperanza, el verdadero amor de Rem, el manhattanismo, representado con la ilustración de Zoe Zenghelis, de ‘La ciudad del Globo Cautivo’, esperándole a que acabe la tarea que tiene que finalizar.
Nos faltaría, para tener a todos los actores de este Pasaje, la figura de Madelon Vriesendorp, a quién nos podríamos imaginar recortando, dibujando y componiendo este collage, si no fuera por la mala calidad del mismo.

Sobre esta extracto del collage‐artículo “Lugarizando Exodus” me gustaría hacer la siguiente reflexión: El maestro debe ser asesinado.

En la enseñanza es sabido que tiene que haber un maestro y un aprendiz. Alguien que enseña y alguien que aprende. Pero dicho aprendizaje tiene una meta, un fin: el llegar a ser o mejor dicho, en convertirse en un maestro del mismo gremio.

Para alcanzar dicho final, el alumno se ha de unir a un maestro determinado, único y personal, el cual le enseña la verdad de la profesión, su forma de ver el mundo, los modos de actuar e incluso sus propios secretos.

Pero no solo vale con esto, para una verdadera enseñanza, es necesario que una vez el alumno tenga los conocimientos básicos, es necesario que se emancipe y camine solo, sin la contaminación ni la influencia de su maestro. Que él mismo tome contacto con la realidad y que él mismo responda ante esta, siendo de este modo una persona totalmente independiente. Es después de esto cuando viene la verdadera enseñanza por parte del estudiante, cuando este, con tanto conocimiento adquirido, logra superar al maestro.

Nos encontramos entonces en una situación donde el maestro ya ha quedado caduco, pertenece a otro mundo pasado, a viejas ideas, y es su pupilo quien tiene ahora que superarlo con ideas más jóvenes y más fuertes. De igual manera que Rem Koolhaas, después de haber pasado por un nuevo mundo creado por Peter Cook tiempo atrás, ahora es el arquitecto holandés quien afronta nuevos límites y propone nuevas ideas.

De igual modo podemos recordar a Sócrates, quién suicidándose da paso a Platón y este a su vez a Aristóteles; en pintura a Bertoldo di Giovanni superando a Donatello y a su vez enseñando a Miguel Ángel o a al compositor Haydn educando a Beethoven.

De igual manera, en la arquitectura podemos nombrar ejemplos similares como son Le Corbusier y Auguste Perret, quien enseñó al suizo el verdadero potencial del hormigón armado, Mies Van Der Rohe y Peter Behrens y sus secretos sobre el vidrio y el acero, o incluso Frank Wright y Sullivan pionero entonces de la alta arquitectura, llegando hasta arquitectos actuales como Rem Koolhaas y Peter Cook.

De esta forma, la enseñanza se nutre de un ciclo continuo, natural, donde siempre se avanza y se traspasan nuevos horizontes. Los maestros viejos mueren con sus caducas ideas (no por ello despreciable) y dan paso a nuevos maestros que les llegará su fecha, surgiendo así un flujo infinito de nuevos conocimientos y nuevas ciencias. Una batalla eterna de sacrificios, muertes y asesinatos que coronan a nuevos príncipes por tiempo limitado.

Por ello no debemos tener miedo al asesinato del maestro, pues dicho acto es honorable y digno, tanto para el maestro como para el pupilo, pues muestra que el maestro a generado a un pupilo tan fuerte y grande que no ha podido defenderse de su magnitud.

Fuentes:
Imagen collage cedida por Carlos García González

Texto extraído de Lugarizando Exodus, por Carlos García González. Ed Circo (http://www.mansilla-­‐ tunon.com/circo/epoca8/pdf/2011_171.pdf)

Articulo publicado en REVISTA POINTES n3

Hubo un tiempo en que la memoria visual de un individuo se limitaba al patrimonio de sus experiencias directas y  a un reducido repertorio de imágenes reflejadas por la cultura; la posibilidad de dar forma a mitos personales nacía del modo en que los fragmentos de esa memoria se combinaban entre sí, ensamblándose de maneras inesperadas y sugestivas. Hoy la cantidad de imágenes que nos bombardea es tal que no sabemos distinguir ya la experiencia directa de lo que hemos visto unos pocos segundos en la televisión.

Estas palabras del escritor italiano Italo Calvino (1923-1985), perteneces al cuarto capítulo “Visibilidad” del libro Seis propuestas para el próximo milenio, con las que el autor nos introduce en su visión de la imaginación.

Me pregunto: ¿Acaso la imaginación esta desapareciendo, esta muriendo?

Como dice Calvino (hace ya más de 25 años), antes la imaginación de un individuo correspondía a la divagación y libre pensamiento sobre un tema que nadie jamás había visto o descubierto. Así, una persona tiempo atrás era libre de imaginarse como sería la luna, la infinidad del espacio o el comportamiento interno de una célula.

Sin embargo, hoy en día, en el mundo tan visual que vivimos, capaces de reproducir cualquier imagen digitalizada y asemejándola a la realidad, ya no distinguimos realidad de ficción.. Cualquier rincón del espacio puede ser fotografiado,  las profundidades oceánicas ya no guardan apenas misterio, la arquitectura resulta ser mejor en los renders y fotomontajes que en la propia realidad y las películas nos asombran cada vez más con escenarios imposibles y efectos especiales asombrosos. Esta “hiperrealidad” ha acostumbrado a nuestro cerebro a una total ausencia de ilusión, convirtiéndonos en receptores pasivos de imaginación.

Ya nadie sueña con espacios que solamente él es capaz de habitar, con sensaciones que únicamente él es capaz de vivir, con fronteras que solo él con su imaginación es capaz de traspasar.

De esta forma, cada día nos acercamos cada vez más a máquinas frías e insípidas donde nos tienen que programar e introducir nuestros propias fantasías y sueños.

La imaginación esta siendo asesinado.